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Grupo Pueblo de Dios
Coordinador: Padre Daniel Climente
Secretario: Padre Marcos Picaroni

Padre Osvaldo Catena

Cualquier cristiano argentino que haya cantado en una celebración conoce alguna canción del Padre Osvaldo Catena.

Estas páginas quieren rendirle un humilde homenaje, contando su historia y lo más importante de su inmensa y maravillosa obra.

El corazón del Padre Osvaldo sigue latiendo en todos los que hacemos música para ayudar a rezar al Pueblo de Dios.

La extracción y composición de los textos sobre el Padre Catena son trabajo del Ing. Aurelio Carlos Cercone, que colaboró desinteresadamente.

Semblanza

"Un da llegó hasta nosotros
con su bagaje de sueños
Y muy pronto se ganó
El amor de nuestro pueblo"

(Plegaria de Amor – C. Cocco, B. Juárez)

"Llegaste a nosotros con un mameluco amarillo y te pusiste a trabajar el terreno, con un pico y una pala en el lugar donde luego construirás, no sin sacrificios, tu capillita y tres aulas de cartón prensado... Allí estaba plantado tu ranchito de barrio, símbolo de tu elección por los pobres. Empezaste tu lucha contra la injusticia y la inundación, reforzando el muro de cada creciente del Salado. Ya no estabas solo; poco a poco, con tu compromiso y tu sonrisa permanente, te ganaste el corazón de todos los vecinos. Así se fue forjando una pequeña comunidad en este barrio sin luz, sin calles, sin agua y sin nombre.

"Con un grupo de padres hiciste la escuelita, con tu fuerza y optimismo ayudaste a fortalecer la Vecinal, donde un grupo de vecinos empezó la lucha por sus derechos, así se fue logrando el loteo y la solución a las demás necesidades. Los vecinos, con la unidad y participación, fuimos recuperando nuestra dignidad. Y así también tuvimos un nombre que nos identificó. Ayer "El Triángulo", hoy "Villa del Parque"... y nos sentimos importantes. En la búsqueda permanente por ayudar a los más desprotegidos, creaste la guardería infantil, conseguiste un dispensario... el pequeño semanario, vocero de la Comunidad Cristiana, de la Vecinal, de la Escuela y de todos los vecinos que querían participar y expresarse libremente: "La Voz de Villa del Parque".

"Como testimonio de tu inmensa fe sacerdotal formaste, con matrimonios del barrio y otros, el Movimiento Familiar Cristiano, donde aprendimos que la vida es para compartirla. Congregaste y formaste así grupos de jóvenes y un conjunto de cantores (Los Cantores de Cristo Obrero y el Coro de Santa Fe). Con nuestros cantos denunciamos las injusticias y también alabamos al Señor.” (De los miembros del Barrio Villa del Parque durante la despedida de exequias).

Testimonio de su Vida

Osvaldo Catena venía desde los pobres. Había nacido en Mariano Saavedra, provincia de Santa Fe, el 13 de Abril de 1920. Sus padres, humildes hombres de pueblo, siempre estuvieron presentes en sus palabras. Con orgullo colaboró con ellos en la panadería del pago. Al concluir la Primaria decide su vocación ingresando al Seminario a los 13 años, y junto con ella, gracias a un violín, regalo de su papá, forma una orquesta sinfónica, aprende a tocar la quena, el armonio... tenía una gran dedicación, y así fue un gran músico, un gran compositor, orientando su etapa del Seminario hacia la música sagrada y la liturgia.

Tenía 23 años cuando fue ordenado Presbítero: "así se recibió con nosotros de hombre simple, de transformador de conciencias, de hermano y de padre compartido. Sin egos que lo elevaran, su entrega es total a Dios" (H. Roa). Pero ya era la hora del Concilio Vaticano II (1962-1965), en el que Catena participaría como experto en la Comisión de Liturgia. Por entonces era capellán del colegio del Calvario: ahí se poda palpar su desprendimiento: daba todo, la ropa que le regalaban, el dinero que con su música se ganaba. Junto a él se aprendía a perdonar al enemigo, a comprometerse a fondo: fue el gran maestro.

Pero un día decide quedarse entre el Salado y las vías, los basurales y las cavas del Triángulo... Y así comienza a trabajar pastoralmente en un lugar donde aún hoy resulta difícil medir esa opción. "¿Cuántos hombres se pueden señalar con esa capacidad de entrega a los pobres, al proyecto de los pobres, al corazón y a la vida de los pobres...?" (P. Trucco). Precisamente el 26 de septiembre de 1956, de sotana y una valija en la mano, frisando el mediodía, llegó Catena al Barrio. Y luego de 15 años de trabajo pastoral en él, el Padre toma la decisión el 4 de mayo de 1968 de quedarse a vivir ah entre su gente, y así vino a vivir en un humilde ranchito de barro y techo de cartón, una sonrisa radiante y un montón de ilusiones... "Mi barrio pobre, marginado y olvidado, te vio un día ya lejano, caminar por primera vez sus calles polvorientas, como algo extraño, sin comprender lo que querías.": lo que luego fue Villa del Parque, Santa Fe (1956 a 1968) "Fuiste una personalidad que despertaba confianza. Tu presencia cotidiana, golpeando puertas para ofrecerte como un alivio, en función de servicio a tanta pobreza, a tantos problemas, fue ganando amigos que se sumaron a tus fuerzas, a tus deseos inmensos de comunicar tu fe, tu esperanza, y tu amor a una comunidad olvidada. Y a la par de la Palabra de Dios que proclamaste con profunda convicción y sencillez para que todos la entendieran, fuiste haciendo entregas sucesivas de obras necesarias para el desenvolvimiento digno e integral del barrio, con el sudor de tu frente, nucleando gente a tu alrededor, algunos que se consideraban perdidos, para concretar lo que hoy se manifiesta con legitimo orgullo, Escuela y Templo, con la Luz que iluminó y seguirá iluminando a mucha gente de tu Comunidad querida, Villa del Parque, Cristo Obrero." (tomado como el resto de los testimonios de: Padre Osvaldo Catena "El Pueblo escribe su historia", Ed. Bonum, 1968).

“Allá lejos en el tiempo, en una mañana de domingo cualquiera, presencié un espectáculo insólito. En un baldío vi a un señor de unos treinta años sentado en un cajón, tocar el acordeón. Al principio se fueron acercando algunos chicos, luego algunas señoras, más tarde también algunos hombres. Entonces noté que entre pieza y pieza aquel personaje les hablaba... El acto en sí resultaba impactante. Aún me parece escuchar en el ambiente las dulces melodías que aquel singular hombre arrancaba de su acordeón.” (A. Santander). Entretanto la casita de Catena fue convirtiéndose en refugio de los desprotegidos: "Padre, mi rancho se llueve... No tengo cobijas para mis hijos... Necesito un remedio... No sé que hacer, no tengo dónde ir..." Pero mientras vivió en el Barrio, no haba guitarreada o asado a los que no fuera invitado, o si no se invitaba solo...Siempre su "verdulera" era motivo de alegría. Era el fiel amigo que no esperaba sino daba... que no apartaba sino sumaba. Su misma mirada era una respuesta a medida...". Así su rancho fue centro de debates, confidencias, confesiones, de trabajos, alegrías y también profundas tristezas... pero fundamentalmente fue cobijo de muchas inquietudes que fructificaron fuerte a lo largo de la historia…" (H. Roa). "Entre todos íbamos construyendo poco a poco la conciencia de un "hombre nuevo", al que siempre cantábamos en nuestro coro barrial. Osvaldo viva su sacerdocio de entrega y pobreza permanentemente, buscaba otra sociedad: cuestionaba el sistema con su manera de vivir... Nunca bajó los brazos. Su fe era grande y su amor una luz clara que sigue brillando. Su tarea fue netamente evangelizadora y liberadora. Su evangelio era Vida.".

Sin embargo no todo era alegría en la casa del Padre. Estábamos en 1968, en pleno gobierno militar. Comienzan nuevos problemas. En 1970 tuvo lugar una fuerte y masiva manifestación relacionada con el loteo del barrio. Corría 1971. Catena después de haber asistido a un encuentro de sacerdotes, cae preso con 46 de ellos durante 3 días. Los llevan en un camión jaula. En la carta que dirige a la Comunidad barrial, Osvaldo les dice: "Y allí en la misa que celebramos el 26/07/71 yo renové junto con mis compañeros mi decisión de acompañarlos a ustedes, pueblo en general, por el camino de la justicia y de una verdadera paz".

Mientras tanto el padre no esquivó el Evangelio. Al contrario, adquirió la mirada, los sentimientos, los pensamientos, el criterio y la mentalidad de Cristo. Comprendió que el camino al cielo, era la tierra. Fue un sacerdote unido a todos los pobres, sus hermanos, de todos los tiempos y de todos los lugares, formando con ellos una respuesta de amor a Dios. Para comprenderlos se familiarizó con su lengua, su mentalidad y su modo de vivir" (N. Mataloni).

Desde sus primeros días en el Barrio, el Padre trabajó a dos puntas. Por un lado solucionar en forma comunitaria los innumerables problemas humanos. Y por el otro fortaleciendo la fe religiosa de nuestro pueblo. Por esta razón, en el terreno de la Escuela, comienza a funcionar la capillita, utilizándose un salón amplio para la celebración de la Liturgia. Pero en 1972 se plantea la necesidad de construir un templo adecuado, al haberse superado las necesidades colectivas más urgentes. Esta decisión es adoptada luego de haberse pedido la opinión a los vecinos. La respuesta es afirmativa, pero el actual edificio ser construido luego de la partida definitiva del Padre... Y es a partir de 1976 que se comienza formalmente con su construcción, luego de casi 20 años en que el Padre como misionero, hizo habitar a Dios entre nosotros, en cada uno de sus ejemplos… Y de aquella vieja capillita hecha a pala y pulmón, un vecino, Pancho Molinas, recuerda: “Capillita de barro”:

De paredes blanqueadas
Horcones de eucaliptus
Y tirantes de sauces.

Capillita de barro
Donde vivió Jesús
Donde muchos aprendimos
A amar al Señor.

Fuiste última morada
De algún ser que murió
Fuiste gran alegría
Del que se bautizó.

Mi querida Capilla
Yo te pido perdón
También te doy gracias
Porque conocí el amor.

Nacen los "Cantores de Cristo Obrero". El mismo Padre lo explica: "Cuando vine al Barrio me di cuenta de que la música que hacía era como si hablara en otro idioma, la gente no me entendía. Y pensé que la liturgia poda ser una forma para comprenderse, porque es la expresión de la comunidad que reza cantando. Así empecé a componer las primeras canciones de la Misa, de Navidad, de Pascua. Formamos un coro con los muchachos del barrio y nos largamos a grabar el primer disco". En ese grupo se fue dando un proceso de reflexión, porque la vocación de un músico no es solamente algo íntimo y personal, sino también la voz de toda la comunidad. La música se convirtió en un acompañamiento de la vida"... "Casi todas nuestras canciones fueron naciendo as, de una experiencia real"... Todo lo producido de las ventas de discos se transformaba en ladrillos, chapas y tirantes para las obras"... Se puede asegurar que jamás utilizó un solo centavo en beneficio propio, ni siquiera para comprar aquellos cigarros olorientos que tanto le gustaban... lo habíamos apodado el "Tío Pucho"...

El testimonio del Padre y su Evangelio encarnado fue creciendo como levadura, reclamando la liberación que vino a traer aquel Jesús de Nazaret. Pero llegó la hora de la represión. La "Voz de Villa del Parque" recuerda: "el da 24 de Octubre de 1972 se realizó en el barrio un operativo policial-militar, con gran despliegue de personal. Desde muy temprano ocuparon el barrio, rodeando al mismo y procedieron a efectuar un allanamiento masivo, casa por casa, con armas largas, ametralladoras, etc. Parecía un verdadero campo de concentración. Pero a ésta siguen otras: 17 de agosto, 18 de noviembre de 1971...

Corría el año 1974 y las esperanzas de todo un pueblo por vivir los aires de libertad en democracia, se iban tiñendo de un aire enrarecido... comienzan a aniquilar todas las organizaciones populares, las cárceles a llenarse. Cunde el miedo ante las primeras desapariciones de personas y comienza a confundirse y aterrorizarse a la población. Y cuando ya Villa del Parque era una comunidad en marcha, el Padre recibe amenazas... "Un da, fue la noche... supe que el Padre se había ido, ya no estaba más en el barrio. Una tremenda sensación de soledad se difunde en el aire...se respiraba una congoja colectiva y agobiante". El barrio lloraba de dolor e impotencia" (A. Starder). "Su ida fue como un sacudón de repente. Fue un castillo que se vino abajo para muchos. Para otros el gran dolor...". Y lo acompañó en su destierro una tablita de madera hecha por alguien que dio la vida por pregonar la justicia, y que dice: "Al final del camino sólo mi dirán: ¿has amado? Y yo no diré nada. Abriré mis manos vacías y el corazón lleno de nombres...". "Y cuando murió, los que fuimos a despedirlo, vimos frente a su cama ésta, su tablita..." (B. Avalos).

Dice Mamerto Menapace: "El año 1974 fue un año caliente. Pero tuvo un invierno frío. Y en el corazón de ese invierno cayó al Monasterio alguien que llegara a convertirse en un querido amigo. Un hombre con una enorme calidez humana y una igualmente grande hondura espiritual. Acababa de pasar por la Abadía del Niño Dios (Entre Ríos). Precisamente de allí lo habían guiado hasta nuestra comunidad de "Los Toldos"... Habíamos terminado la oración de la noche, que llamamos Completas.". Así Osvaldo pasó ocho meses llevando vida de monje... " Como el Habacuc del Antiguo Testamento, un día el Señor lo haba tomado de los cabellos y, sin dejarlo traerse nada más que lo puesto, lo había hecho aterrizar aquí en la Abadía. Y se tomó muy en serio esto de vivir entre nosotros.". Colaboró mucho en materia musical en nuestro esfuerzo por reestructurar el Oficio en castellano...

Pero su peregrinar continuó. Luego se traslada a la Diócesis de Azul, concretamente en Benito Juárez donde transcurren los últimos años de su vida, por disposición de Mons. M. Marengo, obispo de la misma. "Desde el mes de enero del 76 hasta marzo del 84 tuve la suerte de compartir la tarea pastoral en la parroquia de B. Juárez con el Padre Catena... A Mons. Marengo, santafesino y amigo de Osvaldo, le debo este gran regalo. Un día que vino a confirmar me dijo el Obispo: "Mirá, te voy a mandar de compañero al Padre Osvaldo Catena. En Juárez va a estar más protegido que en Azul, ciudad grande con la Catedral, los cuarteles y porque Juárez es una comunidad abierta y bien dispuesta... y sé que vos lo vas a cuidar" (P. Jesús Artigot). Y la comunidad de Juárez lo recibió con los brazos abiertos, como esa tierra bien arada y cultivada que está ansiosa por recibir la semilla.

Allí Catena organizó y dirigió un sinfín de cursos sobre Liturgia y Canto, predicó retiros, y se hacía tiempo para todas las actividades extra-parroquiales. Convocó y juntó a músicos con los que preparó festivales y conciertos. Su poder de convocatoria fue grande entre los sacerdotes... Por su corazón de gigante "no supo lo que era el rencor, olvidaba las injurias y no poda vivir distanciado de nadie. Los sentimientos de rencor y de orgullo nunca tuvieron cabida en su corazón. Era el "hermano de todos" (H. Roa) y a todos perdonó. En los últimos años al agudizarse sus problemas en las piernas que lo obligaba a largos períodos de reposo, era bálsamo y consuelo para cuantos afligidos acudan a su lecho. Su corazón grande simpatizaba con las angustias y sufrimientos del mundo y de la gente". Convocó y congregó al grupo "Pueblo de Dios", compuesto de músicos y poetas con sabor a pueblo, nuevo punto de partida para la gran obra litúrgico-musical que dejó como herencia sin parangón a toda la Iglesia. Y hasta su último momento estuvo componiendo obras musicales para la venida pastoral del Papa al país.

En Mayo del 79 la parroquia de Juárez cumpla 100 años, y Catena lanza la idea de levantar una Capilla en el barrio del pueblo ms necesitado, el plan de viviendas... Mientras tanto piensa volver, sueña con el regreso a su querida Santa Fe, esperanzas que se van diluyendo, agravado por su creciente problema de salud, que lo obligaba al reposo, pero que en muchas ocasiones no respetaba para poderse entregar al trabajo cotidiano con fuerza sobrehumana... Durante su destierro recibió la visita de muchos de los suyos y a su vez pudo hacerse algunas escapadas para contemplar el estado de su obra: "nos visitó con una particular alegría. El nos amó de lejos, nos añoró, nos extrañó hasta las lágrimas... Por eso, en ese entretiempo descubrimos un Osvaldo distinto... En su mirada, en su voz, había algo que lo acongojaba. Sabía que ya nunca regresaría a su ranchito amado, a su Villa del Parque simple y querida, a su gente, a sus calles, a su polvo oliendo a perfume de hierbas de las vías... Él supo comprender la verdad de este proceso... y cargó sobre sí la cruz, y la sobrellevó alegremente, floreciendo su destierro...

En los últimos años, con las piernas ulceradas siguió trabajando como siempre, atendiendo a sus tres parroquias, asistiendo a los pobres. Un día, el 29 de noviembre de 1986, lo internaron... en un momento pidió un sacerdote para comulgar, y efectivamente recibió la comunión de manos del Padre José María Ramos, el entonces sacerdote más joven de la diócesis. Luego falleció. Tenía 66 años. Se propaga la noticia, utilizando las mismas palabras que Osvaldo ofrendó en su último mensaje navideño: "Feliz Navidad sin miedos, que el Cristo Navideño viene para liberarnos de los miedos, porque nosotros hemos vivido muchos años acorralados por tantos temores, que todavía están cercanos y necesitamos con urgencia renacer en la esperanza". En los dos días que duró su velatorio, junto con la multitud que le quiso dar su último adiós, muchos músicos y cantores de diversos lugares brindaron a Osvaldo su homenaje musical. Y finalizada la Celebración de la Eucaristía, se realizó una procesión a pie, en medio de un impresionante silencio, miles de pañuelos se levantaron para dar su último adiós a este ser tan amado. Y en el Cementerio, hasta el atardecer, flautas y guitarras siguieron tocando su música, la que él compuso con tanto amor a Dios y a sus hermanos. Chau Osvaldo, padre, amigo, hermano de TODOS: vamos a continuar tu obra...

Su obra musical

Tanto en el Seminario como posteriormente nunca abandonó sus estudios musicales, para los cuales tena una notable inclinación y capacidad. Bajo su inspiración la música sagrada cobró nueva vida, y por ello el entonces Arzobispo de Santa Fe lo envió a Buenos Aires a completar sus estudios. Se perfeccionó con músicos de talla y se inclinó por lo popular y folklórico. Su labor en este campo se completó con importantes trabajos y colaboraciones en la Universidad del Litoral, fundando y dirigiendo el Dpto. de Música Popular de dicha Institución. Con otros impulsó y creó la primera Escuela de Música Sagrada de Sta. Fe, formando en 1950 el Primer Coro Universitario. Fue asesor litúrgico musical en la creación y ejecución de la Misa Criolla y la Misa por la Paz y la Justicia. Asesoró y dio infinidad de cursos en materia de pastoral litúrgica, el canto de los Salmos y las nuevas composiciones surgidas de la renovación eclesial. Integró la Comisión Central de Música Sagrada que preparó el cancionero "Gloria al Señor". Organizó el "Primer Festival de Canto Popular Religioso", en el que participaron el Coro Cristo Obrero de Villa del Parque, el del Calvario y el Polifónico Provincial. Con este último se grabó un LP de Salmos, mientras que con un grupo de cantores pertenecientes al Coro polifónico de Santa Fe, bajo el nombre de Los Cantores de Santa Fe, grabó ocho discos de la colección “Cantemos Hermanos”, en tanto que con el Coro de Cristo Obrero de Villa del Parque se grabaron varios discos.

Llegada la hora de su "destierro" en el Sur de Buenos Aires –corría el año 1975– se vincula con el grupo Auquinco, de Azul. Osvaldo residía temporalmente en la Catedral de esa ciudad. Y así, bajo su dirección, graban varios discos para la Colección "Cantemos Hermanos". Pero Osvaldo quera ir más allá, formar un equipo más amplio, nucleando a músicos, poetas, cantores y compositores de Iglesia, para "servir a la fe de nuestro pueblo".

Así surgió la primera convocatoria y la génesis de lo que luego sería el Grupo Pueblo de Dios. Participan: José Bevilacqua, Enrique Heuguerot, Hilda Vazzano, Juan Carlos Maddío, Mamerto Menapace, Mario Bazán, Oscar Caamaño. Eran los días 30 y 31 de julio de 1977. De esta manera la producción se multiplicó y no faltaron las reuniones de confraternidad que se realizaron todos los veranos en Benito Juárez y ahora en Tandil. “para compartir ideas, proyectos, y para vivir, simplemente, unidos en esa fraterna amistad que Osvaldo brindaba y nos enseñó a brindar." (Hilda Vazzano). Y la muerte lo encontró cantando... trabajando... Sus últimas producciones fueron canciones para la Misa con ocasión de la visita pastoral del Papa Juan Pablo II en abril de 1987.

Dice B. Zurbriggen: "Hizo importantes arreglos de música religiosa y profana. Trató de despojar a la música religiosa tradicional de su color romántico y de la distancia que algunas ponen con los problemas de la vida común. Siempre recalcaba: "la música es parte de la Liturgia y no su adorno. En su letras palpita su mensaje cristianamente humano".

“Padre Osvaldo Catena, mi hermano mayor, maestro de la música y el canto, que tanto me animó a meterme entre la gente para escuchar el corazón del pueblo... inolvidable animador, te pido que el aporte eclesial de nuestro Grupo Pueblo de Dios ayude a una verdadera inculturación que le permita a nuestro pueblo poner festivamente su vida en el Misterio Pascual que se celebra.” (Padre Julián Zini, Corrientes).